Simulacro | Galería Ethra

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Por Gabriela Salomon

 

No existe mejor burla a los límites categóricos que “El idioma analítico de John Wilkins” de Jose Luis Borges, texto en el que se menciona una “cierta enciclopedia china”, donde se revela una categorización peculiar de los animales:

En sus remotas páginas está escrito que los animales se dividen en (a) pertenecientes al Emperador, (b) embalsamados, (c) amaestrados, (d) lechones, (e) sirenas, (f) fabulosos, (g) perros sueltos, (h) incluidos en esta clasificación, (i) que se agitan como locos, (j) innumerables, (k) dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello, (1) etcétera, (m) que acaban de romper el jarrón, (n) que de lejos parecen moscas.

Jose Luis Borges

Esta pieza de humor, hace una aportación interesante al pensamiento enciclopédico y pone en evidencia la ridiculez de las categorías creadas, en donde los tipos animales se superponen y logran exceder la clasificación por completo. La aterradora idea de una clasificación enciclopédica, que pudiera incluir a todo el mundo, fue una de las bases curatoriales de los museos tempranos, que empezaron a partir de la ilustración. Lo aún más aterrador, es quizás, que intentemos continuar con estos límites categóricos en el arte de hoy: “sala de pintura del siglo XVI”, “sala de escultura contemporánea”, “sala de diseño industrial”. Las categorías con las que intentamos exponer y explicar el arte han llegado quizás a ser un equivalente contemporáneo a la enciclopedia china borgiana.

Galería Ethra

Mauricio Cervantes. Cuatrocientas voces, 2015. Sillas de madera.

A partir de la idea del desbordamiento y el derrame (que han vuelto cada vez más borrosos los límites del arte hoy en día) nace la exposición Simulacro en Galería Ethra. Al remover los límites, las reglas, y las categorías, lo que queda sobre la mesa, es la libertad, el juego, y la apertura de nuevos campos de acción para cada artista. Boris Viskin, Patricia Álvarez, Máximo González, Miguel Castro Leñero, Emilia Sandoval, Mauricio Cervantes, Roberto Turnbull y Adán Paredes fueron invitados a jugar, a proponer, y a producir obra para esta muestra.

Uno de los temas recurrentes en la exposición son los objetos de uso cotidiano, como si la vida diaria, se hubiera vertido sobre la galería: un burro de planchar, una torre de sillas, contenedores de leche, masking tape, y hasta unos zapatos, formando parte central de las obras en las cuales participan. Lo curioso es que todos estos objetos han sido despojados de su uso práctico, en la torre de sillas uno no se puede sentar, uno no puede poner leche en los contenedores, ni planchar en el burro, no puede utilizar la cinta adhesiva ni ponerse el calzado anónimo. Los objetos están ahí, pero no como objetos útiles, el desprendimiento de su utilidad, los anula como objetos y los afirma como reflejos o símbolos.

El título de la exposición, Simulacro, proviene de las de teorías de Jean Baudrillard sobre el fenómeno que atraviesan las sociedades contemporáneas. Según Baudrillard, la realidad hoy en día ha sido suplantada por símbolos y signos, como un mapa cuyo terreno representado no existe, donde sólo queda el mapa, pero no el terreno. Según Baudrillard, el inicio del capitalismo hizo que nuestra sociedad dejara de pensar en los objetos que compramos en términos de valor de uso, es decir, en cuál o cuánto uso le daremos al objeto. Hoy en día, las cosas que usamos son producto de complejos procesos industriales que, en su complejidad, logran perder contacto con la realidad que existe detrás de los bienes que consumimos. El valor que les atribuimos a los objetos ya no es material, sino simbólico. Nuestra relación con el objeto, se torna totalmente simbólica y se aleja de la materialidad. Mientras que los museos y exposiciones enciclopédicas deseaban mapear el mundo, categorizarlo, analizarlo, y contenerlo, el mundo empezó a desbordarse, ni sus objetos ni sus significados podían ser contenidos.

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Máximo González. Sin Título (Dibujo Serrucho). Serrucho y dibujo a lápiz en la pared.

Una de las obras que destaca de la muestra es Serrucho de Máximo González, que forma parte de la serie “Poemas Materiales” en donde el artista cuestiona la utilidad del arte mediante la descontextualización de objetos utilitarios, convirtiéndolos en objetos decorativos. La obra consta de un enorme serrucho diseñado para talar árboles, a su lado encontramos unos misteriosos rayones a lápiz que parecen hacer eco de la forma de los dientes de la herramienta. El serrucho es un instrumento de carácter totalmente práctico, utilizado para talar, destruir, y cortar; sin embargo, este serrucho, se ha convertido en una obra de arte, que utiliza sus dientes para dibujar y crear en vez de talar; el objeto ha sido totalmente privado de su uso práctico y se ha convertido en lo contrario, en un objeto totalmente impráctico, una obra de arte. En Serrucho, el artista se cuestiona si lo utilitario y lo decorativo son opuestos, y los obliga a dialogar.

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Emilia Sandoval. Lizards Tail Express, 2015. Fragmentos de bolsas de plástico, relleno sintético, hilo y pintura acrílica.

La serie Botánica nuevas especies de la artista Emilia Sandoval utiliza las ilustraciones de la clasificación botánica, las pinta y modifica, bordando bolsas de plástico que terminan por formar parte de la nueva especie inventada. Si bien las variedades botánicas han logrado evolucionar, basadas en su entorno, la nueva especie sería una consecuencia de los medios de consumo actuales, por lo que excedería la clasificación botánica tradicional. Las nuevas especies de Sandoval afirman que vivimos en mundo cambiante, y que las categorías y clasificaciones siempre serán excedidas por la hibridación con un mundo vivo.

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Patricia Álvarez. Transiberiano I, 2016. Tinta sobre esfuminos

Otra obra que nos sorprende es Transiberiano I, de Patricia Álvarez, un paisaje de montañas heladas, plasmado sobre una procesión de esfuminos para dibujar. Aquí la artista no solamente logra privar a sus herramientas artísticas de su uso práctico, sino que las convierte en la obra misma, las congela en un paisaje siberiano, detrás de un vidrio para verse, contemplarse, pero nunca más para tocarse.

 

Simulacro invita al espectador a descubrir más de cincuenta obras en una curaduría que sugiere que quizás, los límites impuestos hoy en día, son impensables, las significaciones infinitas y los objetos son fuentes fértiles de significado.

 

Simulacro | Galería Ethra
Del 24 de junio al 25 de agosto.

Londres 54, Juárez, 06600 Ciudad de México, D.F.

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